El Crowdfunding del Ladrillo

El crowdfunding, o captación de financiación colectiva, no es algo nuevo en el mundo de la construcción, la Sagrada Familia, la Estatua de la Libertad o la Iglesia de Santa María de Mar de Barcelona (cuya historia es contada en la novela La Catedral del Mar, de Ildefonso Falcones) son buen ejemplo de ello; sin embargo se trataba de casos excepcionales.

Sin embargo, el artífice de establecer el crowdfunding como método para la financiación de proyectos inmobiliarios ha sido el colombiano Rodrigo Niño, a través de su empresa Prodigy Network, que lidera en Colombia y Estados Unidos proyectos que se financian con aportaciones individuales.

Los grandes proyectos inmobiliarios ya no son cosa de las grandes corporaciones, y así lo ha demostrado Rodrigo Niño con la construcción del mayor rascacielos de Bog17 Johnotá, o The Williams, un apartotel de 141 suites con una inversión de 175 millones de dólares,  y el 17 John, un edificio de 23 plantas y 191 apartamentos con un presupuesto de ejecución de 275 millones de dólares, ambos en Manhattan. Estos últimos con aportaciones de 250.000 y 100.000 dólares respectivamente.

Aunque todavía está algo lejos de la “democratización” en sus inversiones, Niño destaca la reducción de las aportaciones mínimas de un edificio a otro, señalando que en el próximo proyecto serán de 50.000 dólares. En Colombia la cifra ya está en los 20.000 dólares.

Aquí en España estas operaciones son del todo imposibles para la mayoría, ya que la ley que regula que los “inversores no acreditados” no pueden desembolsar más de 3.000 euros en un proyecto o más de 10.000 euros al año. Quizá por ello, surgen iniciáticas como Housers, donde puedes invertir en inmuebles desde 50 euros, o más recientemente Brickfunding, un agregador para la búsqueda de oportunidades de inversión en inmuebles.

De una u otra manera, lo que está claro es que el crowdfunding ha llegado al ladrillo para quedarse.

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