El robot que pone ladrillos.

Los robots forman parte del imaginario colectivo desde mediados del siglo pasado, cuando las películas de ciencia ficción los popularizaron. Pero los robots no son solamente máquinas futuristas con aspecto humanoide que se mueven como nosotros y hacen cualquier tarea que les pidamos, hay otros robots que llevan décadas entre nosotros, haciendo trabajos concretos, de precisión, con más rapidez y fiabilidad de la que podría hacerlo cualquier persona.

Sin que los usuarios finales nos hayamos dado cuenta, los robots han invadido las cadenas de montaje de infinidad de artículos, valgan como ejemplo los automóviles o los circuitos impresos; y como decía el narrador en la versión musical de la guerra de los mundos: “lenta, pero inexorablemente, trazaron sus planes contra nosotros”.

Bien, bromas aparte, no podemos obviar que los robots van reemplazando poco a poco determinadas funciones de los humanos, y como muestra SAM (Semi-Automated Mason) que es capaz de trabajar codo a codo con los albañiles poniendo ladrillos, y de llevarlos con la lengua al cuello, ya que si un albañil puede poner una media de 500 ladrillos en un día, ¡SAM es capaz de poner 3.000!

Este trabajador incansable está compuesto por una plataforma móvil que se adapta a las peculiaridades del terreno y le da estabilidad, una bomba de cemento, un brazo y un depósito para los ladrillos. Evidentemente no está pensado para sustituir a ningún trabajador, ya que lo que hace es coger los ladrillos, ponerles cemento y colocarlos en la pared, necesitando que alguien vaya dejando el trabajo pulido; pero es un paso más en el avance de la robótica y su incursión en el campo de la construcción.

El debate sobre si los robots acabarán eliminando puestos de trabajo para los humanos hace años que existe, y mientras unos dicen que los elimina, otros argumentan que se crean nuevos puestos; pero lo que es indudable es que la robótica todavía está en pañales y le queda mucho por decir. Quién sabe, puede que nuestros nietos vean cómo se construyen edificios solo por máquinas.

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