Ladrillo a ladrillo

Desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, hace ya casi una década, nuestro sector ha sido uno de los más duramente golpeados por la crisis, hasta el punto de tener consecuencias demoledoras. Hemos trabajado duro manteniéndonos firmes ante el vendaval, aguantando el tirón, para ver la luz al final del túnel, y parece que por fin se acaba la oscuridad; al menos eso es lo que se desprende del balance del ejercicio de 2015, presentado por Hispalyt, Asociación española de fabricantes de ladrillos y tejas de arcilla cocida.

El informe en cuestión señala que la producción de ladrillos y tejas durante el pasado ejercicio fue de 4,1Gráfico-Hispalyt-300x209 millones de toneladas, lo que significa un tímido pero ilusionante crecimiento del 5,13% respecto al año 2014. Concretamente el 49% de la totalidad de la producción, o lo que es lo mismo: 2,01 Mt, correspondió a ladrillos para tabiques y muros, nuestra especialidad.

No obstante sigue habiendo un dato negativo: el número de fabricantes y de empleados, que aunque ha frenado considerablemente su descenso sigue dando datos negativos. Desde 2007 el número de fabricantes ha caído un 54,65%, y el de empleados un 61,10%; datos realmente demoledores que constatan lo duro que ha pegado la crisis a nuestro sector.

Aun así, las cifras del aumento de la producción, unidas al incremento del 9,52% en la facturación, dan un respiro a nuestro sector y nos dejan entrever un futuro mínimamente optimista, aunque como señalan desde Hispalyt, la mejoría es muy leve y es difícil que en 2016 se den datos mejores, sobre todo si tenemos en cuenta que la falta de Gobierno en nuestro país ha sido negativa para la confianza de los inversores.

Otro dato esperanzador que podemos tener en cuenta para constatar que el sector de fabricación de ladrillos inicia la remontada, es el verdadero termómetro de la recuperación de nuestra actividad: la concesión de visados para la construcción de nuevas viviendas. Según el Ministerio de Fomento, en 2015 hubo un aumento del 42,5%, y en el primer trimestre de 2016 se ha producido ya un crecimiento del 39,7%.

A la vista de estos datos, y sin lanzar las campanas al vuelo, sólo nos queda felicitarnos por el buen trabajo realizado y por un futuro que se nos presenta esperanzador. Tenemos que seguir trabajando duro construyendo un futuro sólido, ladrillo a ladrillo, aprendiendo de los errores para no volver a cometerlos.

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